MERECIDO HOMENAJE A BASILIO FUENTES ALARCÓN, EXPROFESOR-TUTOR DE LA UNED

Artículo del Director del Centro reseñando los méritos docentes del homenajeado.
Quiero en primer lugar agradecer a la Asociación Juristas Siglo XXI el haber tenido la gentileza de contar con la institución universitaria que dirijo para rendir justo y merecido homenaje público en la persona de Basilio Fuentes Alarcón. Como bien saben, el Centro Asociado de la UNED de Elche, ostenta con orgullo el ser la institución decana de las universidades de esta noble ciudad, de la que el homenajeado formó parte como docente desde sus inicios, hace ya 38 años, tantos como los transcurridos de nuestra transición democrática.
Lamentablemente no es una práctica muy extendida en nuestro país hacer memoria, de cuando en cuando, y homenajear a personas que, como Basilio Fuentes, han tenido la inquietud y la sensibilidad permanente de contribuir a mejorar, con su empeño y esfuerzo, muchos ámbitos de la sociedad ilicitana de su tiempo, y no sólo en el ámbito jurídico sino también social y cultural. Es pues justo haber rendido bien merecido tributo a una personalidad relevante en múltiples campos del quehacer de la actividad humana, pero me incumbe a mí resaltar su faceta y labor como docente, durante más de treinta años, en las aulas de la UNED de Elche.
Con Basilio Fuentes varias generaciones de alumnos y alumnas, de Elche y de toda la provincia, aprendieron a conocer y comprender el Derecho Romano, que es tanto como decir que aprendieron la base de toda educación jurídica, pues sin un conocimiento previo de este derecho, no podría un abogado o jurisconsulto que se precie emplearse a fondo, e intentar elevar su oficio a los niveles de ciencia y arte. Sus alumnos recuerdan sus clases: claras, precisas, ordenadas. El gran respeto que Basilio Fuentes supo merecer no le impidió mostrar un carácter paternal y considerado, lejano de aptitudes demagógicas.
Para Basilio, el ser docente no deriva simplemente de impartir docencia en el ámbito universitario, sino de creer en el hombre y en la sociedad y, fundamentalmente, en la formación y en la educación como una herramienta poderosa para transformar la sociedad. Fueron muchos años, algo más de treinta, los que muchos compañeros pudimos, gratamente, disfrutar de su amistad, bonhomía y sabiduría. Presumía con gran orgullo y enorme satisfacción de pertenecer al claustro de profesores-tutores de la UNED de Elche, donde nos ha dejado, en nuestras aulas, quizás, una parte importante de las mejores horas, días y años de su vida.
Para Basilio Fuentes la UNED era un lugar grato para dar clase. Grato para contribuir positivamente por la excelencia académica y la tarea pedagógica del área del derecho.Grato, además, porque contaba con elementos e instrumentos que no eran solamente tiza y pizarra, y grato, por último y muy significativo e importante, por la respuesta y el cariño que recibía del propio alumno.
Enseñar, se dice, es una de las expresiones más genuinas de la inmortalidad. Para corroborar esta afirmación basta con preguntar a los cientos y cientos de alumnos y alumnas que han disfrutado de sus clases, y aún le siguen, gratamente, recordando como algo valioso en su formación de abogados y juristas, porque al final lo que queda no es el rastro de los problemas, esfuerzos y frustraciones, sino el brillo de los éxitos cosechados en forma de tantos y tantos alumnos y alumnas que recibieron formación y sabiduría de Basilio.
Basilio Fuentes también ha sido un hombre de su tiempo. Esto significa no sólo estar al día en su profesión, sino también el estar al corriente de los cambios sociales, económicos, políticos, culturales y de las transformaciones que ha vivido la sociedad y de la responsabilidad que ello implica, en el tiempo que le ha tocado vivir.
Cada uno de los que hemos sido sus compañeros de viaje en la tarea docente universitaria, curso tras curso, tenemos un recuerdo especial de Basilio como persona y de su calidad humana, un bello recuerdo de su enorme empatía y generosidad, y esta ciudad tiene y ha tenido en Basilio Fuentes un ciudadano ejemplar y virtuoso, que ha contribuido a engrandecerla con su participación desinteresada en múltiples facetas sociales, profesionales y culturales; su actitud de servicio permanente en sus compromisos universitarios; su alto sentido de la responsabilidad y sobre todo por su gran escala de valores de hombre de bien, siempre sustentada en la ética y en la igualdad.
Basilio, compañero y amigo, es el momento de la gratitud merecida a tu persona, por lo mucho y bueno realizado. Recibe una vez más nuestra felicitación y enhorabuena, desde la admiración, el respeto y el afecto, a toda una lección personal de integridad, de moralidad y de vida.
José Pascual Ruiz Maciá.
Director de la UNED
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